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Test: Mercedes-Benz Clase A 250 AMG Line

El vehículo más compacto de la marca alemana es una verdadera máquina llena de lujo, confort y tecnología. Su motor 2.0 turbo de 224 CV y 350 Nm le brinda un explosivo comportamiento. En el habitáculo se vive una agradable experiencia gracias a sus múltiples configuraciones y a la asistencia de la inteligencia artificial. Su precio es de 63.000 dólares.

Bien vale hacer un poco de historia. Mercedes-Benz se metió en el mundo de los compactos en 1997 con el Clase A. En aquel entonces, este modelo se mostraba juvenil, ya que en su interior se observaban plásticos de colores muy llamativos y un diseño que poco tenía que ver con lo que habitualmente mostraba la marca alemana.

El Clase A evoluciona y con cada nueva generación se experimenta un marcado acierto por parte del fabricante, hasta llegar a la cuarta generación, que es la que Minuto Motor puso a prueba.

El Clase A 250 AMG Line
El Clase A 250 AMG Line es un auto de gran presencia. Foto: Minuto Motor

La unidad testeada fue la 250 AMG Line… una verdadera bomba que se acerca mucho a la perfección aunque, como todos los autos, siempre tiene algo por mejorar.

Diseño exterior

La imagen de este vehículo muestra un minucioso balance entre deportividad y sobriedad. Tiene una personalidad juvenil, sin dejar de lado el estilo señorial de la marca. En el frontal se destacan sus luces diurnas (que se convierten en los guiños cuando estos se accionan) que le dan una expresión agresiva, y parecen el ceño fruncido de un guerrero.

La parrilla , de gran tamaño, está partida en dos por una línea horizontal plateada, que en el medio ostenta la estrella de la marca.

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Las líneas laterales son fluidas y mezclan ángulos con terminaciones redondeadas. La cintura alta de la carrocería confirma su carácter deportivo y distinguido.

Diseño interior

El habitáculo es una verdadera zona de confort, que da pena dejar. Los asientos son realmente confortables y hay buen espacio para cuatro adultos. Los materiales son, en el 99% de los casos, de primera calidad. No es que haya algún componente de bajo presupuesto, sino que al haber tanta presencia de aluminio y cuero, algunos plásticos duros pasan a segundo plano.

Mercedes-Benz Clase A 250 AMG Line
El habitáculo se puede iluminar a demanda del conductor. Foto: Minuto Motor

El ambiente que se crea dentro del Clase A es de confort superlativo. La cabina está perfectamente insonorizada. Ningún ruido externo (ni interno porque nada vibra ni cruje en este auto) alterará la paz con la que el conductor puede encontrarse si la busca.

Además, como lujo aparte, la iluminación puede elegirse entre múltiples colores e, incluso, entre opciones multicromáticas que van rotando dentro de los tonos seleccionados. Esto no influye para nada en el rendimiento del Clase A, pero es un gusto setear la imagen interior a demanda.

Por el lado de la tecnología, el compacto de Mercedes-Benz pea un salto de calidad. La cuarta generación de este modelo cuenta con inteligencia artificial. Este método sirve para que el auto “aprenda” sobre algunas costumbres de su conductor y, de esta forma, lo ayude a relajarse y a encontrar soluciones. Por ejemplo, si todos los lunes la persona que maneje va a determinado lugar, el Clase A le indicará la ruta más óptima.

Mercedes-Benz Clase A 250 AMG Line
Tiene un diseño juvenil y a la vez distinguido. Foto: Minuto Motor

También posee comando por voz, por lo que sintonizar una radio, abrir la cortina parasol o regular la temperatura del aire acondicionado ya no es tarea para ningún botón. Unas palabras alcanzan para acondicionar lo que sea necesario.

Otro cambio notorio, y positivo, es el tablero de instrumentos. Ahora es completamente digital, y configurable en diferentes estilos. Esta pantalla de diez pulgadas está unida a la de la consola central, del mismo tamaño, pero con la diferencia de que esta última es táctil.

El volante multifunción tiene dos mini pad, como los que tenían los BlackBerry para controlar cada una de estas pantallas.

Entre los asientos delanteros, un poco más delante de un espacio guardaobjetos, hay un pad de buenas dimensiones para controlar todas las funciones.

A esta altura, decir que las butacas del conductor y acompañante son calefaccionadas y tienen múltiples regulaciones que se manejan electrónicamente es casi una obviedad.

Motor y confort de marcha

El motor 2.0 turbo de 224 CV es explosivo cuando se lo necesita y suave cuando se requiere una conducción moderada. Tiene 350 Nm de torque, que es mucho, por lo que el propulsor siempre tiene resto y se puede manejar a 100 o 120 kilómetros por hora a muy bajas revoluciones. Esto genera varios beneficios. El auto siempre tiene resto para encarar una maniobra de emergencia, si hiciera falta, el consumo de combustible baja considerablemente sin resignar prestaciones y el propulsor casi siempre va “relajado”.

En el lateral se observan líneas que balancean los ángulos y

El motor está asociado a una caja automática de doble embrague y siete marchas con la opción semisecuencial para que el conductor haga los cambios desde las levas ubicadas detrás del volante.

En andar del Clase A 250 es excelente, aunque sufre bastante los caminos hostiles. Es definitivamente un auto pensado y hecho para el primer mundo.

Seguridad

El Clase A está dotado de un gran equipamiento de seguridad. Cuenta con airbag para conductor y acompañante, airbag de rodillas para el conductor, airbags laterales delanteros, airbags de cortina y, en opción, airbags laterales traseros. Todos los cinturones son inerciales de tres puntos con pretensión. Posee ESP, frenos ABS con EBD y los anclajes Isofix.

Hasta ahí, parece un auto “normal” pero hay que sumarle control de crucero adaptativo con función de adelantamiento, sistema de mantenimiento en el carril, sistema de frenado autónomo de emergencia, alerta de ángulo muerto y asistente para señales de tránsito , el sistema PreSafe, que alerta y protege de impactos traseros y el capot activo que se eleva hasta 80 milímetros para amortiguar el impacto a un peatón .

Como si esto fuese poco… estaciona (casi) solo. El Park Assist encuentra el lugar para dejar el auto y el volante hace la maniobra automáticamente. El conductor Sólo debe accionar los pedales y cambiar de marcha, si fuera necesario.

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Pero muy arriba en la nota dice que siempre hay algo para criticar. El punto negativo del Clase A es que no tiene rueda de auxilio. En el baúl no hay ni siquiera un ruedín. En su lugar se ubica un kit de inflado. No tener un quinto neumático es problemático y, en este país, hasta peligroso.

Conclusión

El Mercedes-Benz Clase A fue elegido por el jurado de periodistas especializados nucleados en PIA como el mejor auto importado de 2018. El premio es merecido por ser un vehículo de excelentes prestaciones, gran rendimiento dinámico, y por contar con un enorme equipamiento de confort y seguridad. Su valor es de 63.000 dólares. Es verdad que es mucho dinero, pero vale hasta el último centavo.

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