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Recomendaciones ante el aquaplaning

El aquaplaning es la pérdida de la adherencia de los neumáticos en una calzada que se encuentra mojada. Aquí una serie de tips para prevenirlo o enfrentarlo.

Pese a lo que muchos piensan, conducir no es tarea sencilla y el aquaplaning es algo peligroso si no se sabe enfrentarlo.

La definición de aquaplaning es la pérdida de contacto del neumático con el suelo por la existencia de una capa de agua, que en algunos casos puede provocar la pérdida de control del vehículo.

La mayoría de los conductores ha sufrido alguna vez esa experiencia y es por eso que Minuto Motor y Michelin ofrecen una serie de recomendaciones para evitar el aquaplaning y, si no se puede, saber cómo reaccionar ante él.

Es clave poder controlar las emociones para reducir los riesgos, ya que un conductor frío realiza maniobras más eficaces.

Cuando un vehículo circula a alta velocidad sobre una superficie con agua, la banda de rodamiento golpea, produciendo compresión de la misma. Surge entonces el concepto de Presión Hidrodinámica: cuando la presión del agua es superior a la presión del neumático sobre el suelo, el neumático ya no puede empujar/drenar el agua y pierde el contacto (se detalla más adelante cuán importante es la presión en este efecto).

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En caso de suceder el aquaplaning, se aconseja lo siguiente:

  •      Mantener el volante firme si se transita en una recta
  •      En una curva nunca doblar bruscamente
  •      Soltar levemente el acelerador
  •      No frenar desesperadamente

Hay tres factores que pueden incidir de manera directa en la conducción en días lluviosos y que son fácilmente controlables:

Es importante destacar que hay que adaptar siempre la conducción a la cantidad de agua en el suelo, por eso es primordial reducir la velocidad en función de la intensidad de la lluvia.

El neumático es capaz de retardar la aparición del aquaplaning por la capacidad de drenaje del agua por el dibujo de escultura (ancho y profundidad de las ranuras, canales y su orientación), la forma de la pisada en el suelo que permite expulsar lateralmente el agua, el ancho y el perfil de la banda de rodamiento. En este punto es importante destacar que un neumático ancho favorece a la evacuación de mayor cantidad de agua.

       Chequear el desgaste de los neumáticos:

Si el neumático está desgastado y con poca profundidad de escultura, no se tendrá «reservorios» suficientes donde alojar el agua y/o canales profundos que puedan expulsarla y, por consiguiente, será difícil hacerle frente a la aparición del efecto de aquaplaning.

Por eso es importante un chequeo periódico de los neumáticos en búsqueda de signos de desgaste desparejo, poca profundidad del dibujo de la banda de rodamiento o banda gastada más allá de los niveles de profundidad recomendados (que, en caso de estar por debajo de 1,6 mm, confirmaría el final de la vida útil y hay que proceder a cambiar el neumático inmediatamente).

 Comprobar periódicamente la presión:

Es necesario chequear la presión del neumático cada 15 días aproximadamente porque de ello depende el desempeño del vehículo. La presión recomendada está definida según los parámetros del vehículo, tales como: carga del vehículo, tipo de tracción, dinámica, entre otras, y de acuerdo con las especificaciones del fabricante del auto.

Un punto a resaltar es que la presión de inflado del neumático es inversamente proporcional a la velocidad de aparición del aquaplaning, o sea que con una presión por debajo de lo indicado por el fabricante del vehículo, el déficit de adherencia causado por el aquaplaning comenzará a ocurrir a velocidades menores de las que ocurriría si tuviera una correcta calibración de presión de inflado.

Una presión de inflado inferior a la requerida compromete el manejo no solo en suelo mojado, sino también en seco. En contrapartida, una presión por encima de lo recomendado, la seguridad del vehículo puede verse impactada, ya que el área de contacto con el suelo disminuye, reduciendo la adherencia del neumático.

En relación a la presión, y más allá del aquaplaning, es fundamental tener un control periódico para el correcto mantenimiento del neumático. Algunos consejos:

  •        Calibrar los neumáticos (al menos) cada 15 días.
  •        Revisar el conjunto neumático/rueda con un especialista calificado.
  •        Verificarla presión del neumático de repuesto.
  •        Tener tapas en las válvulas de todos los neumáticos.
  •        Después de andar con presión baja, es necesario verificar si el interior del neumático presenta alguna anomalía antes de calibrarlo.
  •        Un neumático inflado con nitrógeno debe ser verificado siguiendo las mismas reglas que un neumático inflado con aire. La utilización del nitrógeno no sustituye la verificación quincenal de la presión de los neumáticos.

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