Tras la confirmación de la llegada del Sumo Pontífice al país en noviembre, es preciso detallar que se trata de un vehículo blindado y sustentable.
León XIV visitará la Argentina y se movilizará con el Papamóvil más moderno de la historia. La visita del Sumo Pontífice, pactada para el 8 de noviembre próximo, toma relevancia por tratarse de la primera del líder de la Iglesia Católica desde 1987, cuando lo hizo Juan Pablo II.
En cuanto al Papamóvil, este vehículo marca un antes y un después en la movilidad oficial del Vaticano. Por primera vez, la propulsión eléctrica reemplaza al tradicional motor de combustión.

Su punto de partida es el Mercedes-Benz G 580 con EQ Technology, la variante eléctrica del legendario Clase G. Sin embargo, la transformación va mucho más allá de un simple cambio de motorización.
La carrocería fue rediseñada para cumplir con las exigencias de las apariciones públicas del Papa. El sector posterior elimina el asiento convencional para dar lugar a una plataforma elevada.
En el centro se ubica un asiento giratorio que permite saludar a los fieles desde cualquier ángulo. La configuración facilita la visibilidad del Pontífice durante los recorridos multitudinarios.
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La seguridad también evolucionó junto con el vehículo. Mercedes-Benz desarrolló el proyecto en estrecha colaboración con el equipo de seguridad del Vaticano.
El diseño mantiene la robustez estructural que caracteriza al Clase G. Además, incorpora soluciones específicas para proteger al ocupante sin afectar la interacción con el público.
Cuando las condiciones climáticas lo requieren, una cubierta transparente desmontable protege al Pontífice sin limitar la visibilidad. El sistema puede instalarse o retirarse según las necesidades de cada evento.
La gran novedad aparece bajo la carrocería. El papamóvil utiliza cuatro motores eléctricos independientes, uno para cada rueda.
Este esquema entrega una potencia cercana a los 580 caballos y un torque superior a los 1.100 Nm. La respuesta instantánea resulta ideal para mover un vehículo de estas características.
Mercedes-Benz modificó la gestión electrónica para un uso muy diferente al de un SUV convencional. La prioridad no es la aceleración, sino el desplazamiento suave y preciso.
La calibración permite avanzar a velocidades extremadamente bajas con absoluta progresividad. Ese comportamiento es esencial durante las ceremonias y los recorridos entre miles de personas.
La energía proviene de una batería de 116 kWh, la misma utilizada por el G 580 de producción. En su configuración original ofrece una autonomía homologada de hasta 455 kilómetros.

El sistema eléctrico también reduce el ruido durante los desplazamientos oficiales. La ausencia de emisiones locales acompaña el compromiso ambiental que el Vaticano promueve desde hace varios años.
Cada unidad se fabrica de manera artesanal y recibe adaptaciones exclusivas para su función institucional. Por ese motivo, no existen dos papamóviles exactamente iguales.
El resultado es un vehículo único que conserva el ADN del Clase G, pero incorpora una plataforma tecnológica pensada para las próximas décadas. Es la síntesis entre tradición, innovación y movilidad sustentable.

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