Más tecnología, un motor referencia y un comportamiento dinámico pensado para los viajes largos. Probamos la Chevrolet Trailblazer, el SUV más grande de la marca del moño.
Mientras la mayoría de las SUV del mercado apuestan por plataformas monocasco, motores turbo nafteros y un enfoque completamente urbano, la Chevrolet Trailblazer sigue defendiendo una receta clásica: chasis de largueros, motor turbodiésel, tracción integral y capacidad para siete pasajeros. La actualización MY26 no cambia esa esencia, pero sí incorpora mejoras en diseño, tecnología, confort y seguridad que la ponen nuevamente en carrera frente a rivales como la Toyota SW4 y la Ford Everest.
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Durante varios días la manejamos en ciudad, autopista y caminos de tierra para conocer qué tan vigente sigue siendo esta SUV fabricada en Brasil. La Trailblazer mantiene el motor Duramax 2.8 turbodiésel de 207 CV, asociado a una caja automática de ocho velocidades y tracción 4×4. Además suma un interior renovado, una pantalla multimedia de 11 pulgadas y un tablero digital de 8 pulgadas, junto con nuevas asistencias a la conducción.

El mercado de los SUV más grandes se esta renovando y también lucha con la llegada de los modelos chinos que aún no tienen esas medidas pero si son opciones para este tipo de clientes. A continuación la prueba completa de la Chevrolet Trailblazer MY26.
Diseño exterior
La actualización visual fue uno de los grandes aciertos de Chevrolet. El frente adopta el nuevo lenguaje de diseño de la marca con ópticas LED divididas, una enorme parrilla cromada y un paragolpes mucho más robusto. Siguiendo la estética del frontal la S10, la Trailblazer ganó un poco más de personalidad. De perfil prácticamente no cambia respecto al modelo anterior, conserva las llantas de 18 pulgadas, los grandes pasarruedas y una altura importante que inmediatamente dejan en claro que estamos frente a un verdadero vehículo todoterreno.

Atrás aparecen pequeños retoques en las luces y el paragolpes, suficientes para actualizar su imagen sin modificar la identidad del modelo. Si bien algunos competidores tienen líneas más modernas, como la Ford Everest, la Chevrolet Trailblazer mantiene su estilo y dimensiones que lo hacen un vehículo que transmite robustez.
Si bien este segmento nunca fue tan agraciado con los diseño, la mejoría de los productos de Ford y Chevrolet han seducido a nuevos clientes. Aun así, la SW4, que sin dudas merece una renovación con urgencia, sigue siendo el líder del mercado con casi 300 unidades al mes.

Interior: el cambio que realmente necesitaba
Puertas adentro aparece la evolución más importante. El tablero fue completamente rediseñado y ahora ofrece una calidad percibida superior al modelo anterior. La protagonista es la nueva pantalla multimedia MyLink de 11 pulgadas, que incorpora Android Auto y Apple CarPlay inalámbricos, excelente resolución y un funcionamiento rápido.
Delante del conductor aparece un tablero digital configurable de 8 pulgadas que mejora notablemente la experiencia de uso. También hay nuevos comandos para el climatizador, mejores terminaciones, materiales más agradables al tacto y una posición de manejo que sigue siendo una de las mejores del segmento. La postura elevada ofrece una excelente visibilidad y permite dominar el tránsito desde arriba.
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En la segunda fila sobra espacio para tres adultos, mientras que la tercera fila continúa siendo apta para niños o recorridos cortos, aunque representa una ventaja frente a muchas SUV de cinco plazas. Con las siete plazas ocupadas el baúl queda reducido, pero al rebatir la tercera fila aparece un enorme espacio de carga que puede superar los 1.000 litros.

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Motor y Confort de Marcha
Bajo el capot continúa uno de los mejores motores diésel disponibles en Argentina. El conocido 2.8 turbodiésel Duramax entrega ahora 207 CV y 510 Nm, asociado a una transmisión automática de ocho velocidades. Desde el primer metro queda claro que su fuerte no es la aceleración explosiva sino la enorme capacidad de empuje. Los 510 Nm aparecen muy temprano y permiten realizar sobrepasos con absoluta tranquilidad.

La caja automática representa otro gran avance con cambios rápidos que siempre mantiene el motor en el régimen ideal, algo que mejora tanto el confort como los consumos. En ruta se puede viajar a 130 km/h con un régimen muy bajo, favoreciendo el silencio de marcha y la autonomía.
El SUV, a diferencia de la pickup, cuenta con una suspensión del tipo multibrazo, perfecta para transportar personas con el máximo confort y suministrar el mejor copiado del terreno dentro y fuera del asfalto, lo que incrementa el agarre, la seguridad y la capacidad de tracción en todo tipo de superficie. Además, el equipo de ingeniería de GM recalibró los amortiguadores hidráulicos y revisó toda la geometría del conjunto. Así, las trochas fueron ensanchadas y la Trailblazer tiene ahora neumáticos de alto rendimiento 265/60 R18”, con un compuesto de caucho diseñado especialmente para mejorar el consumo de combustible, la estabilidad en las curvas y la capacidad de frenado.

Donde realmente demuestra para qué fue concebida es en el transito extraurbano. Viaja con enorme aplomo, transmite mucha seguridad y las suspensiones filtran muy bien las imperfecciones. Incluso con viento lateral mantiene una estabilidad destacable. El confort de marcha también mejoró gracias a una recalibración de las suspensiones y a un mejor aislamiento acústico.
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En ciudad también tiene un buen comportamiento dinámico a pesar de sus dimensiones. La dirección eléctrica hace que resulte bastante sencilla de conducir, aunque su tamaño siempre está presente y estacionarla requiere algo de paciencia.

Fuera del asfalto, la combinación de chasis de largueros, tracción 4×4, bloqueo electrónico y una excelente altura libre al suelo permiten afrontar caminos complicados sin demasiadas preocupaciones. No será un vehículo extremo para travesías, pero sí una auténtica SUV preparada para llegar donde la mayoría simplemente no puede.
Durante nuestra prueba registramos valores razonables para un vehículo de casi cinco metros y más de dos toneladas. En el tránsito citadino alcanza los 11 litros cada 100 kilómetros y en ruta baja hasta los 8 litros. El promedio general es de 8,8 l/100 km. Gracias al tanque de gran capacidad puede superar cómodamente los 900 kilómetros de autonomía, uno de sus mayores puntos fuertes para quienes viajan con frecuencia.

Equipamiento y seguridad
La versión High Country, única disponible en Argentina, llega muy completa. Entre lo más destacado encontramos: Seis airbags, frenado autónomo de emergencia, control de velocidad crucero adaptativo, diferentes alertas, cámara 360° y sensores delanteros y traseros.
También está equipado con cargador por inducción, toma de 12V y puertos USB tipos A y C. El Wi-Fi nativo proporciona una señal hasta 12 veces más estable en comparación con los teléfonos inteligentes. Esto permite actualizaciones remotas de los sistemas a través de Internet y el servicio de asistencia OnStar. Otras novedades son los faros y DRL (luces diurnas) de LED, el botón de arranque/apagado y la llave inteligente, que se suman al amplio paquete de equipamiento de confort.
Conclusión
La Chevrolet Trailblazer MY26 no intenta convertirse en una SUV urbana porque simplemente no nació para eso. Es un vehículo pensado para quienes viajan mucho, necesitan siete plazas, valoran un motor diésel confiable y quieren una verdadera capacidad todoterreno sin resignar confort.
La renovación llegó en el momento justo. El nuevo interior, la incorporación de tecnología y el paquete de asistencias a la conducción le permitieron dar un salto importante en calidad percibida. No es la SUV más refinada del mercado ni la más moderna desde su plataforma, pero sigue ofreciendo algo que cada vez escasea más: una combinación de robustez, autonomía y capacidad fuera del asfalto que muy pocos rivales pueden igualar.















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