La automotriz que impulsa a Red Bull, sumará innovaciones físicas para mejorar la performance de sus productos. Así, Ford implementará una mentalidad de competición en su producción diaria.
Con la mentalidad focalizada en la alta performance para el día a día, Ford implementará avances tecnológicos utilizados en la F1 para sus autos de calle.
Así,, la automotriz planea mejorar el rendimiento de sus modelos para hacerlos más seguros y más funcionales a cada necesidad.
Para eso, los ingenieros de Ford implementarán la ayuda de un aliado clave: en aire.

El equipo de aerodinámica de la compañía busca aumentar la eficiencia permanentemente. Acostumbrados a perseguir milisegundos en cada vuelta, ahora aplican esa misma mentalidad competitiva para maximizar la autonomía y reducir los costos operativos en la próxima familia de vehículos eléctricos de la marca.
Para dar vida a estas nuevas plataformas, Ford buscó inspiración no sólo en la industria automotriz, sino en los boxes de competición. Históricamente, los túneles de viento se utilizaban al final de un proyecto para validar un diseño casi terminado. Ford invirtió esta lógica en pos de un ciclo de desarrollo ágil y el túnel de viento ahora se transformó en una herramienta de desarrollo activa, desde el momento en que los diseñadores comenzaron a trazar los primeros bocetos.
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Operando con la urgencia de un equipo de competición, se implementó un sistema de construcción modular tipo “LEGO” para los vehículos de prueba. Esto permitió intercambiar piezas impresas en 3D y componentes mecanizados —desde protectores inferiores hasta suspensiones y frentes— en cuestión de minutos.
El equipo probó miles de componentes. Entre ellos unidades de potencia que aún no existían como prototipos funcionales, midiendo las fuerzas verticales, longitudinales y laterales sobre una cinta de rodamiento de acero que simula velocidades de hasta 140 km/h. La precisión milimétrica de estas pruebas permitió obtener datos reales sobre cómo cada detalle impacta en la eficiencia energética del vehículo.
Probar más rápido es solo la mitad de la ecuación; también es necesario procesar la información a mayor velocidad. A diferencia de la Fórmula 1, donde existen reglamentos estrictos que limitan la capacidad de cómputo y las horas de simulación permitidas, en el desarrollo de vehículos de calle Ford no tiene restricciones.

El equipo reconstruyó desde cero sus herramientas digitales. El objetivo fue permitir que ingenieros en distintas partes del mundo visualizaran datos del túnel de viento en tiempo real. De esta forma, las comparaciones podrían hacerse con simulaciones de Dinámica de Fluidos Computacional (CFD). Estas herramientas no solo aceleran el proceso, sino que sientan las bases para el futuro diseño impulsado por Inteligencia Artificial. Por consecuente, se puede identificar qué cambios generan el mayor impacto positivo en la autonomía.
Al aplicar esta metodología, Ford logró encontrar mejoras aerodinámicas en áreas que habitualmente se pasan por alto en el diseño de vehículos utilitarios y de pasajeros:
La “Superficie Virtual“: Mediante un esculpido meticuloso de la línea del techo y las superficies posteriores, se logra que el aire a alta velocidad se desprenda en un perfil de “gota de agua”. Esto crea una superficie virtual que permite que el flujo de aire pase limpiamente sobre la parte trasera del vehículo, reduciendo la resistencia al avance de manera significativa.
Simplificación Estructural en Espejos: La innovación a menudo proviene de la simplificación. En lugar de utilizar motores separados para el ajuste y el plegado de los espejos, se fusionaron estas funciones en un solo actuador. Esto permitió reducir el tamaño de la carcasa en más de un 20%. Así se disminuyó el área frontal y la masa, lo que se traduce directamente en una mayor autonomía.
Gestión de Flujo en los Bajos: La parte inferior de un vehículo suele ser compleja aerodinámicamente. Tratándola como el suelo de un auto de carreras, se diseñaron los bajos para guiar el aire alrededor de los neumáticos y la suspensión. El objetivo es “esconder” las ruedas traseras del flujo de aire directo, evitando que generen turbulencia adicional.
SISTEMA INTEGRADO
El resultado de este enfoque es un vehículo donde la carrocería no es simplemente un contenedor, sino un componente activo de la eficiencia. Las pruebas indican que, al combinar esta aerodinámica avanzada con la última tecnología en baterías, se pueden lograr mejoras de eficiencia superiores al 15% en comparación con vehículos convencionales. Esta cifra aumenta al 30% a velocidades de autopista.
Actualmente, estas tecnologías están siendo validadas en pruebas de mundo real. Para eso, se realizan tareas en pistas y calles, asegurando que cada detalle perfeccionado en el túnel de viento se traduzca en una experiencia de manejo superior para el cliente.
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